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LA UNIDAD DEL INCONSCIENTE

SWAMI | 08 Abril, 2006 01:44

Por Jorge Ramírez Cuéllar

PRÓLOGO

Las palabras escritas en la entrada del oráculo de Delfos eran claras “conócete a ti mismo”, tal pareciera que el sólo hecho de que existiera dicha frase, aludía a la existencia de una falta de conocimiento del ser humano. En lo personal, el creo que llevar a cabo las palabras de Delfos, requeriría albergar más allá de una vida eterna, pues en la medida en que uno se conoce profundamente, nuevas perspectivas se generan y por lo tanto uno tendría que analizarse nuevamente.

A final de cuentas, valdría más la pena intentar un análisis que no llevarlo a cabo. He de mencionar que aún el propio Oedipus, fue capaz de responder al acertijo de la esfinge, provocando en ella el grito despavorido que la condujo a caer en el vacío del abismo.

El hecho de que constantemente se desarrolle un saber del inconsciente, no implica que pueda accederse a toda su estructura, simplemente que se profundice en su forma, para tener una mejor comprensión de su contenido. Así el mítico personaje de Oedipus, forma el ideal para conquistarse uno mismo, pues según cuenta la leyenda, el fue capaz de vencer a la enigmática esfinge, mientras que nosotros apenas y leemos la leyenda en la entrada de Delfos.

Al elaborar este trabajo y ser testigo de su desarrollo, uno se da cuenta que ir adelante no es un camino fácil para continuar, pues el ser humano es un ente complejo, con un sin fin de significados y significantes que incorpora en su inconsciente. Por esto mismo, hago énfasis en poder acceder sólo aquella parte del inconsciente que le es permitido al ser humano penetrar. La incorporación de lo social en el inconsciente, no es un elemento nuevo, pero su desarrollo no ha sido tan amplio como mereciera. Aún así, creo conveniente destacar este elemento, con la finalidad de conocer y comprender parte de la naturaleza del hombre en su esfera individual y social

El haber sometido este trabajo a revisión con algunas personas, ha logrado enriquecer su material, pues todas las aportaciones que he recibido, dieron pauta para hacer más accesible el abordaje hacia el inconsciente y sus manifestaciones que emprende el ser humano.

El presente trabajo, forma parte del agradecimiento que doy aquellas personas que colaboraron en dar vida este proyecto, recordando la importancia de su esencia, como pieza clave en la búsqueda del conocimiento humano. Por ello, es que el logro de esta investigación, es uno de los legados que dejo para todas aquellas entidades vivientes que creen en el sujeto causa de deseo.

INTRODUCCIÓN

El estudio del ser humano representa el análisis de un organismo complejo, estructurado por una parte biológica, una unidad psíquica y una esfera socio-cultural. Por una parte en la estructura biológica destacan los componentes neuronales, bioquímicos, endócrinos, vasculares, sistemas músculo-esqueléticos, etc. Cada parte de esta estructura, debe encontrase en pleno funcionamiento y mantener una amplia coordinación para permitir una actuación adecuada con el organismo. El fallo de alguna parte del sistema, provoca una alteración somática que por ende, causa la adaptación del organismo o el desequilibrio.

La unidad psíquica, forma la segunda característica del ser humano. La consciencia, la voluntad, la inteligencia, el análisis, la intuición, etc., forman los componentes que estructuran y dan sentido al psiquismo. Para la supervivencia de la psique, ésta requiere de la fuerza y energía que el organismo biológico le pueda proporcionar, pues de otro modo, el propio cerebro no podría mantener sus funciones vitales. A pesar de todo, aún no se ha demostrado que los cerebros expuestos en cloroformo, localizados en el Museo de Louvre puedan mostrar signos vitales con plena consciencia (?).

Por ultimo el papel del organismo y la manifestación del psiquismo necesitan de un espacio que los contextualice en un punto en el cual el desempeño del organismo psíquico, signifique algo, no solo para el los demás, sino para el mismo.

A pesar de que el tema central es el inconsciente, lo que sugiere un acercamiento tan solo a la unidad psíquica, no debe olvidarse el papel que juegan las demás esferas (biológico-social), pues sin duda alguna, dichas esferas influyen en gran medida al psiquismo individual.

Extrapolar algunas cuestiones individuales hacia la parte social puede parecer una propuesta demasiado arriesgada, más aun cuando los defensores ortodoxos de la “subjetividad”, acusan contra cualquier generalización al ámbito social. Considerando esta observación opino que la esencia individual es la que propicia en gran medida la naturaleza social de la sociedad, por lo tanto los comentarios que pertenecen al psiquismo individual, pueden servir de base para entender conductas manifiestas que realizan los individuos dentro de su grupo social.

Teniendo en cuenta estas ideas es como el inconsciente se abordara desde una perspectiva dinámica, en la cual su intención sea en primer instancia destacar sus características, y en segundo lugar los medios para los cuales se expresa a modo de un sistema de lenguaje.

ANTECEDENTES

La búsqueda de inquerencias para conocer la conducta humana ha sido, en varias épocas, una meta propuesta por hombres con sed voraz de respuestas. La creación de distintos métodos para el estudio del comportamiento, ha sido clave en la obtención de éstas respuestas. La efectividad de cualquiera de éstos métodos radica en la adecuada comprensión conceptual, como en la óptima aplicación práctica que se de a un problema. Aún cuando las teorías difieran entre los diferentes métodos éstos guardan una estimación única, por el esfuerzo que dan para resolver o aclarar una situación.

Sin embargo, para obtener respuestas adecuadas se necesitan proporcionar preguntas claras al objeto de estudio. Así pues, en vez de formular una pregunta explícita, mi intención es desarrollar un tema poco sencillo: el inconsciente. La comprensión de este tema, permite asimilar de forma más clara, tanto la movilidad del sujeto, como sus anhelos e intereses, que a final de cuentas hacen que la persona actúe de una forma u otra. Comprender que el inconsciente individual implica movilizar al sujeto con una actuación, puede darnos pauta para entender el comportamiento colectivo de un grupo. Por lo cual considero que el estudio reflexivo de este tema, más que cubrir una simple inquerencia, nos permite entender las interacciones de un pueblo o de una sociedad.

Vale la pena señalar, que el estudio del inconsciente parte de la incomprensión del ser humano para brindar respuestas a las distintas formas de comportamiento, pensamiento, emociones, valores, etc., que repercuten en su vida. La carencia de respuestas satisfactorias acerca de los estilos de comportamiento, dieron pauta para su investigación. Es Sigmund Freud, quien brinda las primeras respuestas del inconsciente; su trabajo no radica en descubrir nada nuevo, sino a partir del contacto terapéutico con otros sujetos, redescubre, atribuye nombres y da explicaciones sobre la estructura dinámica del inconsciente.

En los trabajos precedidos por Freud, más que proporcionarnos definiciones concretas sobre los procesos psíquicos, dejó en su legado transmitirnos cuáles son los orígenes y causas de la psique humana. Y específicamente en el tema de lo inconsciente, Freud menciona que es un mecanismo que hace inaccesible a la consciencia un material psíquico que evoque algún recuerdo traumático y doloroso.

Carl Gustave Jung fue uno de los colaboradores más cercanos a Freud. En principio Jung acepta la idea básica del inconsciente propuesto por Freud, debido al fuerte lazo de amistad y admiración que sentía por su maestro, sin embargo al no estar completamente de acuerdo en que las implicaciones libidinales tuvieran un papel central, es que se separa de Freud y desarrolla nuevos conceptos que aluden a un inconsciente colectivo, destacando para esto el papel del arquetipo, lo cual suma una nueva visión y entendimiento práctico acerca del inconsciente.

Una postura menos ortodoxa es la de Fromm, quien con relación al inconsciente, prefiere hablar de significados comunes y particulares que tiene y vive el sujeto entorno a su medio ambiente. Fromm parte de esta significación para hablar del aspecto simbólico del inconsciente como su transmisión colectiva, hasta la apropiación personal que en la persona se genera.

La re-flexión del inconsciente da un giro de 360 grados con el planteamiento propuesto por Jacques Lacan, quien retoma la lectura de los trabajos de Freud y abre nuevos horizontes para el psicoanálisis y particularmente para el inconsciente.

El planteamiento general del inconsciente lo tomo de las ideas de Lacan. De forma sencilla puede decirse que él plantea que el inconsciente parte de la relación del sujeto con cualquier persona significativa (moral o física) del mundo exterior, para lo cual es importante que se estructure un sistema de comunicación para entender al inconsciente.

Cabe aclarar que el psiquismo humano sólo puede producirse por la relación del sujeto con sus otros congéneres. El estilo de vida que el hombre social ha llevado, ha propiciado que la relación social sea un estilo de vida privilegiada, otorgándole una posición significativa. En este sentido, los procesos inconscientes, requieren del vínculo social para su óptimo desenvolvimiento. La creación ficticia de un organismo que pudiera tener una inteligencia promedio, al igual que una condición física satisfactoria, y que a su vez se pudiera colocara en un ambiente carente del trato social, daría como consecuencia que su capacidad intelectual sólo se desarrollara en un breve porcentaje, pues el mero aislamiento niega la posibilidad de que ese organismo encuentre una identidad comparativa con alguien más. Aún cualquier animal, busca la proximidad con otros de su especie para acercarse, protegerse, aparearse, sobrevivir, etc. Por esto, el ser humano se encuentra lejos de convertirse como protagónico en un tarzan, pues incluso este mismo personaje tuvo una familia y un hábitat social precedente.

EL PAPEL DE LA LINGÜÍSTICA

Lacan citaba continuamente el uso de la lingüística para entender el lenguaje del inconsciente. Sostenía que la estructura de la lingüística podía darnos una semejanza para hacer más accesible aquel diálogo del cual no siempre se puede dar referencias. En este sentido la idea parece ser clara, el apoyo de la gramática, la sintaxis, la ortografía y demás nos permiten que estructuremos pensamientos comprensibles, los cuales faciliten nuestra comunicación con el mundo externo.

En síntesis, la lingüística permite comunicarnos con otros seres humanos a partir del seguimiento de forma ordinaria de sus reglas previstas. Exactamente esta es la referencia que Lacan pretende retomar; la única forma de entender al inconsciente es considerarlo como un sistema de lenguaje manifestado en nuestra comunicación verbal, no verbal y sensorial.

Asimismo la movilidad del inconsciente, dicho en sentido simbólico e interpretativo, se encuentra expresado en varias citas bíblicas, en las cuales parece usual entender al verbo como la estructura que da dinamismo a una oración, o que bien empleamos para dar acentuación – pasiva, activa, reflexiva – de un hecho.

Las siguientes citas pueden llevar a dar un aspecto confuso del trabajo, sin embargo las características que aparecen en la biblia sobre el verbo encarnado con la palabra, no distan mucho de las características que deseo transmitir sobre el inconsciente, ya que finalmente es el propio hombre quien por medio de esta literatura deja huella de todos estos procesos inconscientes, manifestados en un sentido mágico. Un primer ejemplo es donde se hace hincapié al "verbo como acción". En el evangelio de San Juan (1:1-18), se da cuenta que el verbo se encuentra empleado por la palabra, la cual se caracteriza en tres categorías:

  1. Mensajero. El uso de la palabra permite transmitir por medio de un intermediario el contenido divino hacia un pueblo, o un individuo en particular.
  2. Acción. Esta forma alude a un dinamismo que moviliza la energía de una persona hacia una acción benéfica.
  3. Transformación. La manifestación de cambios (conversiones) forma evidencia de la acción de la palabra.

A modo personal, considero que éstas tres características que se desprenden del análisis del evangelio de San Juan, manifiestan una amplia semejanza con aquellas expuestas por Freud, aunque es importante no limitar la posibilidad de señalar otras tantas.

Hay otros párrafos que aluden al poder de la palabra en un sentido dador de vida, equivalente al ‘soplo de vida divino’, de ello se encuentra ejemplo de la siguiente cita: “...no sólo de pan vive el hombre, sino que el hombre vive de todo lo que sale de boca de Yahvé”. (Deuteronomio, 8:3). Como comentario adicional, vale la pena señalar que muchas de las manifestaciones inconscientes derivan de nuestras acciones cotidianas, generando una personalidad única e irrepetible, por lo tanto creo conveniente señalar el valor del inconsciente como forma de nutrir nuestra vida.

En resumen, si en los textos bíblicos se hace énfasis a la acción del verbo, es precisamente ésta cualidad la que debe tenerse en cuenta, ya que la mera estructura del inconsciente puede entenderse mejor al situarla como una forma dinámica, que gira bajo la activación de fuerzas impulsoras de un deseo.

CARACTERÍSTICAS Y DINAMISMO

Freud en sus trabajos acerca de LO INCONSCIENTE da a conocer de manera fácil las características acerca de ello, tales como son su a-temporalidad, su a-moralidad y sobre todo su movilidad. En este sentido debemos apoyarnos en la característica de movilidad, para hacer uso de la forma del verbo, y no tanto como un componente lingüístico, sino como la mera referencia del propio lenguaje que emplea el inconsciente.

Una vez que tenemos en claro la prevalencia de un "sistema de lenguaje" del inconsciente, tenemos que ver ahora la forma de apreciarlo y hacerlo comprensible. Por lo que esta misma declaración se convierte en un reto inigualable.

El reto estriba en la paradoja de tener en cuenta que el inconsciente es producto de la relación con Otro por un otro[1], es decir a través de la crianza de un niño con las personas que le rodean, va adquiriendo patrones conductuales que le ayuden a sobrevivir, configurándole una personalidad determinada. Esta adquisición de patrones es posible por la presencia de las demás personas. En este sentido la valía de cualquier persona es fundamental para que nazca y sobreviva el inconsciente. Sin embargo el sentimiento de pertenencia (ego falso[2]), provoca que en estados posteriores a nuestro desarrollo, se adquiera el sentido interpretativo de que el inconsciente es nuestro, dejando de lado la valiosa participación de nuestra esfera social.

El esquema L, representa la relación simbólica (inconsciente) entre un otro y el sujeto, que se encuentra bloqueada por el eje de lo imaginario (entre el ego y la imagen especular). Explicando un poco más, cada punto representa un símbolo lacaniano que se encuentra unido por vectores, donde el sujeto no se encuentra representado en un solo punto particular del esquema L, más bien se encuentra inmerso en todo el esquema.

Ahora bien, éste esquema señala que para que el inconsciente resulte (graficado con la línea punteada que muestra la relación simbólica), debe de estar expuesto el sujeto con la presencia de alguien significativo. Tomando en cuenta ésta condición, también es importante que los ideales y expectativas que tiene el sujeto puedan conjuntarse (línea que representa la relación imaginaria). En este sentido, el ego falso se produce del trabajo conjunto entre lo imaginario(lo que uno cree cierto), con lo simbólico (valor libidinal).

La comprensión del lenguaje del inconsciente parte del desprendimiento de considerarlo como una mera pertenencia y centrarse en la forma en cómo se originó. Ahora bien, dicho entendimiento resultará productivo en la medida en que a través de nuestras relaciones interpersonales significativas, demos cuenta del tipo de relación que hemos llevado, lo cual propiciará que sea más fácil detectar los procesos dados. Inaugurar una relación con alguien sin duda facilita el libre tránsito de nuestros muy particulares deseos, motivaciones, sentimientos, etc. En el discurso inaugural que entablamos con alguien afloran diferentes mecanismos (de defensa, lapsus, confesiones); más aún cuando la relación es satisfactoria, emergen una cantidad de deseos, que de ser analizados, se vería como la ocurrencia de éstos deseos provocan el suceso de otros más. Dicho de otra manera, puede decirse que se encuentran interconectados unos con otros. Lacan propuso que este suceso fuese llamado “desfiladero de significantes”[3].

DIFERENCIACIÓN ENTRE LA LIBIDO Y EL INCONSCIENTE

Hasta cierto punto parece comprensible la relevancia del inconsciente, pero sin duda pueden plantearse más de una pregunta al tema. Así que empecemos por precisar lo que es el inconsciente. Como tal el inconsciente es un constructo elaborado por el hombre para albergar la carga de energía libidinal. Con esta declaración se pone en dicho que la libido es una manifestación de energía que la mente humana elabora con un primer objetivo de salvaguardar la vida del hombre, mientras que un segundo objetivo sería la formulación de deseos.

Esta energía libidinal está sujeta al moldeamiento de las relaciones que tiene el sujeto con las demás personas. De éstas relaciones se generan puntos de anclaje (sucesos importantes), que para algunos casos se centrarán en la parte mas profunda de la mente, como por el contrario habrá otros sucesos que sólo brindarán un marco de referencia. Esta idea de anclaje es comúnmente llamada introyecto[4].

Una forma en la que Lacan ilustra el desarrollo del inconsciente es a través del estadio del espejo, el cual ilustra un experimento óptico donde se emplea un espejo cóncavo y otro plano. En esta ilustración se aprecian dos imágenes principales. En primer lugar se encuentra la forma “real” representada por la imagen del florero invertido, donde las flores se encuentran fuera del florero. Con esta imagen la visión subjetiva del sujeto se apoya en el reflejo cóncavo para converger en el espejo plano, el cual reproduce la segunda visión que es la imagen “virtual” de un florero con las flores dentro y sentado sobre una caja. A modo de ejemplificar esta elaboración, puede mencionarse que el momento en que una persona deposita un “amor” o estima hacia alguien, logra que uno le considere una persona “muy especial”, pero desde otro punto de vista, esa persona puede convertirse en un ser humano ordinario, constituido por carne y huesos, músculos, vasos sanguíneos, etc. En fin, a través de este estadio se da a entender que el mundo externo (Real), puede tomar connotaciones distintas de acuerdo a nuestros deseos (Imaginario), y por último simbolizarlo a modo muy particular (Simbólico).

EL INCONSCIENTE INNATO O ADQUIRIDO

Antes de seguir quisiera hacer pausa dejando claro una pregunta generalmente elaborada ¿las personas nacemos con un inconsciente? Para contestar dicha pregunta retomaré algunos puntos anteriores: lo inconsciente y la libido. En primer lugar partiré de la libido. Como se ha dicho, la libido es una energía vital para la supervivencia del hombre, que debido a su exposición al medio ambiente, esta energía toma la medida exacta de lo que queremos, sentimos, pensamos y actuamos. Así pues podemos considerar a la libido tanto una energía innata, como un recurso esencial equiparable con ciertas funciones orgánicas como son respiración, ritmo cardíaco, reflejos no condicionados, etc.

En segundo lugar tenemos al inconsciente, del cual como habíamos dicho, es un constructo creado por el hombre para el entendimiento del mismo. Vale la pena señalar una definición que da Wiersman acerca de lo que es un constructo, siendo un “atributo para explicar un fenómeno”. En este sentido la intención de dicho constructo facilita representar mentalmente dicha energía, pues de lo contrario resultaría incontrolable hacer referencia de algo que no es posible enmarcar en un contexto.

No solo la elaboración del constructo del inconsciente ayuda a la representación mental, sino también a la representación de la tipología gráfica. Dicho constructo permite de-limitar el borde fronterizo entre el propio inconsciente y demás niveles de consciencia[5]. El borde que separa al inconsciente de los demás niveles de consciencia puede ser permeable como impermeable, de acuerdo con los recursos yoícos del sujeto. Sin embargo, lo que queda claro es que cualquier material inserto en el inconsciente tiene un grado represivo que uno mismo le ha asignado. Bien puede decirse que los materiales del inconsciente se movilizan de acuerdo a la valencia adquirida; aquellos materiales que su valencia sea mayor, es decir, de mayor significancia e importancia para el sujeto, resultarán más fácil incorporarlos a la consciencia, mientras que los materiales con una menor valencia, es decir de menos significancia e importancia para el sujeto, necesitarán tener un trabajo mayor para lograr hacer accesible una primera parte de dicho contenido.

Finalmente dando respuesta acerca de si el inconsciente es innato, sólo se podría decir que el contenido (libido) si lo es, mientras que el constructo del inconsciente no lo es. Hay que recordar que en todo ser humano existe la libido de forma inherente como un recurso fundamental de vida. Por lo cual se requiere una forma tangible de hacerla aprensible, situándola dentro del inconsciente.

VIVENCIA SOCIAL

Como se ha visto anteriormente el inconsciente de cada sujeto encuentra significados comunes, que al apropiárselos, los transforma en significantes. El significante encuentra su valor en el grado de percepción que tiene el sujeto a su realidad. Sin embargo también puede hablarse de aquella energía humana producida por varios sujetos. Este conjunto de energía comúnmente llamado consciente colectivo resulta una forma adecuada, sólo cuando los integrantes de un grupo social tiene claridad de los objetivos perseguidos, y por ende existe un consenso o mero seguimiento hacia los fines. Siguiendo con este tópico, resultará pertinente hablar también del inconsciente colectivo.

Hablar de este término puede causar cierta confusión si conceptualizamos al inconsciente como un elemento propio de cada sujeto, pero resultará apropiado para destacar aquellas ideas, sentimientos y acciones que prevalecen en el grupo social sin haber un conocimiento claro de los objetivos o fines a seguir. Si en un principio se habló de la energía del inconsciente personal como aquella donde se encuentran vertidos nuestros deseos primigenios, en el inconsciente colectivo, no solo existen dichos deseos, sino también se encuentran aspiraciones y frustraciones que no han podido manifestarse, sea por represión o falta de oportunidad.

Una de las mayores características del inconsciente colectivo, es que la energía psíquica resultará cuantitativamente mucho mayor que un inconsciente individual. La forma en la cual el inconsciente colectivo tiene salida es por medio de proyectar toda esa energía en una figura, institución u organización que manifieste una cercanía con las personas, pero a la vez una dificultad de ser aprensible, pues de forma contraria cualquier persona podría servirse de figura protagónica y no tendría necesidad de valerse de un inconsciente colectivo para existir en un mundo social.

REGISTRO DEL INCONSCIENTE COLECTIVO

En un grupo social se requiere que aquellos hombres que se encarguen de liderearlo, tengan la suficiente sensibilidad de apreciar los procesos inconscientes del grupo, apoyándose en observadores que aporten pruebas viables del clima que prevalece. De acuerdo con los intereses que persigue cada grupo u organización, es que la unidad del inconsciente puede ser homogénea o heterogénea. En el primer caso la homogenización del grupo implica un mayor consenso y por ende, la proyección de esta energía deriva en una figura representativa. Aún cuando exista una figura que condensa el sentimiento del inconsciente, no quiere decir que su acceso sea fácil hacia ella, por lo cual puede requerirse de otra figura capaz de armonizar con el representante del grupo y acceder al contenido de la información.

Ahora bien en caso de que lo heterogéneo se manifieste en el grupo, el grado de unidad tenderá a decrementar o perderse, lo cual derive en que cada persona se valga de sus propios medios para salir adelante, aún cuando su estancia en el grupo necesite ser prioritaria para cubrir otras necesidades. En algunos casos las políticas organizacionales no demanda la integración de un inconsciente colectivo mayor, por lo que la obtención de información puede llevarse a cabo con un mayor número de observadores que a su vez se encuentren divididos en sectores para recaudar la diferente información entre deseos, inquietudes y creencias de cada persona.

Así como se mencionó anteriormente que una forma de conocer al inconsciente personal es por medio del conocimiento de las relaciones interpersonales significativas, la misma apreciación puede verse para los aspectos grupales. La forma en la cual las personas socializan y conviven da una idea acerca de la confianza que pueden tenerse unos con otros, sin embargo esta situación más que ser deseable debe estar en función de los intereses organizacionales



[1] El término de “otro” deriva del planteamiento expuesto por Lacan para manifestar una relación de cualquier sujeto con respecto a ‘alguien’ o ‘algo’. Este otro no significa necesariamente una persona física, también puede hacer referencia a un sujeto proveniente de lo imaginario, sin tener una presencia real. La distinción entre otro (con minúscula) y Otro (con mayúscula) estriba en que la primera otredad (minúscula) plantea una relación imaginaria, es decir en la cual al imaginarnos a alguien, le adjudicamos una semejanza a la nuestra, envistiéndolo de virtudes y defectos, tal como cualquier persona común y corriente. Mientras que la segunda Otredad (mayúscula) se basa en una relación simbólica donde se considera al ente como un ‘ser’ totalmente virtuoso e incorruptible, o sea, este ente puede ser considerado como alguien completamente perfecto, exaltando sus virtudes y nulificando sus defectos. Ejemplo de ello puede verse en las primeras etapas del enamoramiento, donde se observa esta idealización del ser amado, o en el lado teológico destaca la figura de Dios en su aspecto altamente venerado.

[2] El sentimiento de propiedad que registra el inconsciente, lingüísticamente tiene su traducción en el pronombre yo, el cual sin duda alguna es comparado con la expresión griega ego. Si el ego en última instancia representa este sentimiento de propiedad, el ego falso solo alude a la ilusión de haberse apropiado de algo. En este caso la ilusión estriba en considerar al inconsciente como algo completamente nuestro, dejando de lado las vivencias que de otras personas dieron pauta para conformar la nuestra.

[3] El “desfiladero de significantes” es un término tomado de la obra de Lacan, donde se hace mención del significante. Por una parte el significado representa una forma útil para condensar un conjunto de ideas, creencias, valores, mismos que han sido aceptados por una mayoría de personas. Mientras que el significante corresponde al valor personal de los acontecimientos significativos que percibe cada sujeto de acuerdo con sus normas, ideas, creencias, valores, etc. En todo análisis a partir de que el sujeto re-descubre sus significantes, como un caudal, va adquiriendo consciencia de todos los significantes que repercuten en su vida. La cascada de significantes es equiparable con el desfiladero de significantes.

[4] La figura de introyectos hace referencia al proceso de asimilación de significantes que se integran al repertorio psíquico del sujeto. Dicha apropiación de significantes puede ser de dos maneras. La primera es la introyección nuclear, la cual se da con mayor frecuencia en los primeros estadios de desarrollo, pues éstos darán pauta en un primer comportamiento. En segundo lugar se encuentran los introyectos periféricos, los cuales sirven para moldear o eliminar dichos patrones, de acuerdo con las experiencias significativas que tenga el sujeto.

[5] En el marco psicoanalítico se da importancia a dos estructuras básicas que son el consciente y el inconsciente. Otros autores han sumado mas estructuras psíquicas de la consciencia, como son el pre-consciente, el sub-consciente, estadios alpha, beta, gamma, delta, etc. En suma cada nivel de consciencia forma parte de un solo sistema que va filtrando y resguardando información valiosa para el sujeto.


AGNOSIS

SWAMI | 08 Abril, 2006 01:26

El conocimiento es la herramienta que permite discernir las sombras de la ignorancia

La búsqueda del conocimiento no concierne únicamnete al enriquecimiento mental de la persona, sino también la posibilidad de desarrollar nuevas ideas por medio de la acción creativa del ser


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